martes, 01 de mayo de 2007
ImagenEl 1º de mayo es la gran fiesta de los trabajadores, pero no es sólo una jornada lúdica, sino también una fecha para reflexionar sobre cómo nos van las cosas a los que nos ganamos la vida trabajando.
En estos días de pre-campaña electoral el Gobierno de la Nación se esfuerza en intentar convencernos de que todo va muy bien, pero la realidad es muy distinta: mientras bancos, cajas, grandes empresas inmobiliarias, constructoras, etc., multiplican sus beneficios, los ciudadanos de a pie vemos cómo las cosas no han cambiado nada. Lo único que vemos es que lo que antes valía 100 pesetas ahora vale un euro (que no olvidemos, equivale a casi 167 de las antiguas pesetas), que los sueldos apenas suben (el metro de yeso o de plaqueta se paga a lo mismo que hace 10 años, las costureras cobran poco más que hace 10 años, la agricultura sigue con los precios estancados, etc.). Igual que con Aznar, a los únicos que les va bien es a los grandes empresarios y banqueros, que triplican ganancias cada año. Sin embargo, cualquier joven que hoy quiera comprarse una casa verá que los 60.000 ó 70.000 € que valía una hace 10 años vale hoy más de 150.000, de manera que algún día de estos el precio de la vivienda se va a estancar no porque el gobierno lo frene, sino porque ningún trabajador va a poder pagar la hipoteca a no ser que le toque la primitiva. Y de derechos laborales ya ni hablamos: a no ser que se trabaje en el sector público, derechos elementales como las vacaciones pagadas, las pagas dobles, etc., brillan por su ausencia en nuestro querido Miguel Esteban.
Se pongan como se pongan, la realidad es esa: los precios son el doble y los sueldos los mismos. Aquí los únicos que se frotan las manos son los grandes empresarios, porque no hay que ser muy listo para darse cuenta de que si la economía sube cada año del 3 al 5% y los trabajadores vivimos igual, es que alguien se tiene que estar inflando a euros. O si no, que se lo digan a la multinacional Delphi: después de cobrar subvenciones públicas por valor de miles y miles de euros, ahora cierran y dejan en la calle a miles de familias.
Pero, no nos equivoquemos: lo anteriormente dicho no significa que nos vaya peor que con Aznar, sino que la política económica del Gobierno es de derechas, es decir, que los beneficiarios no somos los trabajadores, sino las grandes empresas, diga lo que diga el PSOE. Y la prueba está en que nadie a oído de la boca del PP ni una sola palabra en contra de la política económica del PSOE: mientras parece que lo que más les importa es si Juana Chaos se toma un café o si en Cataluña las multas no las pone la Guardia Civil sino los Mossos de Escuadra, se callan como mudos para que las cosas sigan igual en economía, precisamente porque la política económica es de derecha pura y dura. Es cierto que haber traído a casa a las tropas de Iraq, haber legalizado las bodas gays o la Ley de Dependencia son cosas que están muy bien, pero lo que nos interesa a los trabajadores es notar las cosas en la cartera. Ser de izquierdas se demuestra con hechos, no sólo con palabras.
Publicado por Desconocido @ 15:23
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